HIPOACUSIA O SORDERA EN PERSONAS MAYORES

Stubborn senior man blocking ears with fingers

hipoacusia o Sordera en adultos mayores

¿Qué debemos saber sobre la hipoacusia o Sordera en adultos mayores?
 

La audición es un proceso complejo que incluye una serie de estructuras óseas y nerviosas que trabajando en conjunto permiten el correcto funcionamiento de este fundamental sentido.

A medida que envejecemos se presentan cambios tanto en el oído externo como medio e interno que si bien, por si solos no llegan a afectar la audición de manera significativa, en su conjunto y asociado a un historial de exposición a ruido, antecedentes genéticos, comorbilidades, medicamentos ototóxicos, entre otros, contribuyen a generar una pérdida auditiva con repercusión en la vida diaria.

La pérdida auditiva o hipoacusia en la persona mayor es una patología de gran relevancia ya que se asocia a mayor riesgo de caída, mayor aislamiento social, trastorno del ánimo y deterioro cognitivo.

Causas Comunes de la Sordera en Adultos Mayores

La sordera en los adultos mayores, también conocida como presbiacusia, puede tener múltiples causas. Uno de los factores más comunes es el envejecimiento natural del oído, que conlleva una pérdida progresiva de la audición. Esta degeneración del oído interno afecta principalmente a un tipo de sonidos denominados frecuencias altas. Otro factor relevante es la exposición prolongada a ruidos fuertes a lo largo de la vida, que puede acelerar este deterioro.

Además, enfermedades crónicas como la diabetes, problemas cardiovasculares y ciertos medicamentos ototóxicos ( que generan daño a la audición como efecto secundario) pueden contribuir a la pérdida auditiva en esta población. Es importante reconocer estos factores, ya que permiten una mejor prevención y, en algunos casos, tratamientos específicos para minimizar su impacto en la calidad de vida de los adultos mayores.

¿CUÁNDO CONSULTAR POR SORDERA EN ADULTOS MAYORES? 

Muchas veces son los familiares o personas del entorno cercano quienes notan las dificultades auditivas antes que la misma persona que la padece. Esto suele ocurrir, ya que la pérdida auditiva inicia de manera progresiva y gradual, por lo que para el afectado, se hace difícil notarlo. Es relevante escuchar los consejos y consultar de manera precoz.

¿Cómo es el proceso de EVALUACIÓN ANTE SOSPECHA DE sordera en adulto mayor?

Tanto para las personas mayores de 65 años que acuden a su control de salud anual (EMPAM) y refieren pérdida auditiva como para aquellos que van dirigidamente a la atención primaria para consultar por dicha molestia, son evaluados por un médico no otorrinolaringólogo quien realiza una anamnesis y otoscopía para descartar patología aguda que esté generando el déficit auditivo. Luego de eso, si la hipoacusia persiste, se realiza derivación a especialista (otorrinolaringólogo) quien frente a la sospecha de requerir audífono solicita audiometría tonal, logoaudiometria e impedanciometria. De confirmarse una pérdida auditiva mayor a 35 decibeles en el mejor oído, se evalúa el impacto emocional y social de la hipoacusia en la persona que la padece mediante el cuestionario HHIE-S (Shortened Hearing Handicap Inventory for the Elderly). Si el puntaje obtenido es mayor a 10, el otorrino indica audífono iniciando la garantía GES.  

¿ De qué se trata el GES/ AUGE de HIPOACUSIA O  sordera?

La hipoacusia en personas mayores de 65 años se ingresó desde el 1 de julio de 2007 a las Garantías Explicitas de Salud (GES) incluyendo la evaluación, diagnóstico, implementación de audífono y una posterior adaptación y rehabilitación auditiva. 

Adherencia al uso de audífonos

Pese a lo anterior, la adherencia al uso de los audífonos ha sido cuestionada, con porcentajes que van desde el 75% al 90% de adherencia observada en forma directa por los profesionales pero que disminuyen hasta un 65% y 40% en la visita domiciliaria posterior a la entrega. 

Dentro de las explicaciones al no uso del audífono que mencionan tanto los usuarios, como los profesionales Otorrinolaringólogo y Fonoaudiólogo, destacan el temor a la manipulación del dispositivo tecnológico, la falta de un programa de rehabilitación auditiva y la falta de una estrategia de entrega efectiva que favorezca el aprendizaje de su uso y cuidado, por esto es sumamente importante cumplir con el programa de rehabilitación auditiva indicado en la garantía GES posterior a la entrega del audífono.

Mitos de la Sordera en adultos mayores

Es muy frecuente escuchar a las personas que rodean al paciente con hipoacusia decir frases como… “escucha lo que quiere”, “escucha cuando le conviene” o “tiene hipoacusia selectiva”, resulta que esto es un error. Efectivamente, la persona mayor con hipoacusia escucha ciertas frecuencias de los sonidos mejor que otras, en este caso, escucha mejor las frecuencias graves v/s las agudas, lo que explica por ejemplo, porque escuchan mejor las voces masculinas que las femeninas, porque se dan cuenta que suena el golpe en la puerta más que el timbre (que suele ser agudo), o bien porque no se dan cuenta que suena el teléfono. ¡Incluso algunas letras de nuestro abecedario son más agudas que otras!

Evidentemente, también hay contextos donde es más fácil la audición que en otros, por ejemplo en una habitación silenciosa es mucho más fácil escuchar que en una donde hay ruido ambiental como la radio o la televisión encendidas y existe más de un hablante. 

Por otra parte, la persona con pérdida auditiva muchas veces se queja con frases como “no me grites, si te escucho pero no te entiendo”. Esto también tiene sentido, ya que la persona mayor no solo escucha menos en intensidad, sino que lo poco que escucha es de peor calidad, es decir, tiene dificultad para identificar la fuente y discriminar los diferentes sonidos.

Por todo lo anterior, es que gritar para “ayudar” a que la persona con hipoacusia escuche es una muy mala medida, ya que las frecuencias empleadas en el grito tienden a los agudos (que son los que menos perciben las personas mayores) y generan interferencia lo que les impide discriminar lo que se les está diciendo. Lo único que se consigue con alzar la voz o gritar al dirigirse a la persona mayor con hipoacusia es una conducta agresiva, violenta, que favorece la introversión, el aislamiento a situaciones sociales y trastornos emocionales.

Consejos para comunicarse con la persona mayor con poca audición

  1. Toque a la persona mayor para  hacer contacto visual antes de hablarle y así que note su presencia.
  2. Asegúrese de que le presta atención.
  3. Favorezca la comunicación en ambientes silenciosos, evitando ruidos de fondo (apagar la radio o bajar la televisión).
  4. Hábleles de frente, para permitirles que se apoyen en la lectura labiofacial.
  5. Acorte la distancia entre los interlocutores (no hablar de una habitación otra. Acérquese).
  6. Hable lento y bien pronunciado.
  7. Si es necesario apoyarse en gestos, expresión fácil y lenguaje corporal.
  8. Gritar sólo producirá más ruido, más interferencia y agresividad en el mensaje no verbal, sin contribuir a mejorar la comunicación.
  9. Si es necesario, utilice otras formas de comunicación, por ejemplo, la escritura.
  10. El uso del audífono contribuye a una mejor audición, pero no es la solución total. La comunicación efectiva requiere empatía y cuidado. Evitemos la depresión y el aislamiento que esta patología produce en la persona mayor.

Esta nota fue elaborada por la Fonoaudióloga Nadia Castañeda Meyer, del Instituto Nacional de Geriatría.

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