¿Cómo elegir una buena cama (catre) o colchón clínico para una persona mayor con dificultad para moverse?

An unrecognizable nurse helping to stand up an elderly woman who is sitting on her bed in her bedroom at home

 

Si eres una persona cuidadora, familiar o personal que atiende a personas mayores con movilidad reducida, dependencia severa o que se encuentra cursando con una enfermedad transitoria, esta información puede ayudarte a tomar una mejor decisión a la hora de elegir una cama (catre) o un colchón clínico, también conocidas como ayudas técnicasEsta nota fue elaborada para opcionmayor por Carolina Nuñez, Enfermera, Docente de la Universidad Central.y Miembro Coordinador RedESAM.

¿Qué debo considerar si la opción es adquirir una cama clínica?

Lo fundamental es considerar el espacio físico de la habitación e incluso el ancho de los marcos de la puerta, donde se instalará. Su objetivo es permitir realizar los distintos cambios de postura, tanto de la altura del respaldo como la flexión de la zona de las piernas, e incluso facilitar el levantar a la persona mayor, favoreciendo su bienestar y el de la persona que le brinda sus cuidados. 

¿Cuáles son sus beneficios?

Para la persona cuidada:

  • Entrega una mayor comodidad para el descanso y la recuperación de la persona.

  • Favorece la circulación de la sangre y mejora el retorno venoso, con una adecuada posición. 

  • Disminuye el riesgo de lesiones por presión (conocidas como úlceras o escaras), realizando cambios frecuentes de posición y otros cuidados.  

Para el cuidador, familiar o personal:

  • Disminuye el esfuerzo físico por parte del cuidador, porque permite posicionar a la persona mayor sentado o semisentado, de espalda con la cabecera levantada, de lado derecho o izquierdo. Incluso, facilita el traslado de la persona mayor desde la cama a una silla, sillón o silla de ruedas.  

  • Favorece una mayor comodidad para el cuidado de la persona mayor en las actividades como: higiene corporal y alimentación, en caso de que la persona no pueda ser levantada. 

¿Qué tipos de cama clínica existen?

En general, se encuentran dos tipos: la cama clínica manual y la cama clínica eléctrica. 

Características generales:         

  • Estructura de acero esmaltado.

  • Tiene inclinación de respaldo y piernas.  

  • Frenos de 2 o de las 4 ruedas. 

  • Sistema manual de 2 ó 3 manivelas (para subir y bajar, regular la altura de la cama).  

  • Barandas abatibles de aluminio o con revestimiento plástico.

  • Puede incluir soporte para suero o recolector de orina (usuario con sonda urinaria).  

La cama clínica tiene control remoto y requiere de corriente eléctrica.       

Algunas Recomendaciones: 

  • Leer el manual o instructivo para un uso adecuado y seguro de la cama clínica. 

  • Considerar la altura del catre clínico, que facilite la transferencia de la persona mayor con el apoyo de otra persona. Si hay riesgo de caídas, debe mantener una altura más baja, en relación al suelo. 

  • Previo a su uso, se debe revisar el funcionamiento de la cama clínica (frenos, barandas, manivelas, etc.) para prevenir accidentes.  

¡¡¡Recuerde!!!

El contar con una cama clínica no debe limitar la capacidad de movilidad de la persona, siempre debe favorecer su mayor independencia , ya que ello contribuirá a su bienestar físico, mental, psicológico y social. 

Otro elemento, que complementa el uso de la cama clínica es el colchón (conocido como “anti escaras”). Hoy en día, el colchón “anti escaras” es parte de los dispositivos que se denominan Superficies Especiales para el Manejo de la Presión (SEMP), cuyo objetivo es aliviar la presión de las superficies de apoyo del cuerpo, en caso de ya presentar lesiones en la piel (úlceras o escaras) o en personas que presentan un riesgo de presentarlas.

Importante: 

El uso de este dispositivo es complementario con otras medidas de prevención, es decir, el colchón por sí sólo no evitará que en la piel de la persona mayor se generen lesiones por presión, por lo que es fundamental realizar los cambios de posición frecuentes y si es posible, seguir levantando a la persona mayor durante el día.   

¿Qué debo considerar si la opción es adquirir un colchón para disminuir la presión?

Primero es conocer si la persona mayor presenta un riesgo bajo, medio o alto de que se le generen lesiones por presión (LPP).  A continuación, se describen algunas características que puede presentar la persona mayor considerando aspectos como: capacidad de percibir dolor, exposición a la humedad (sudoración, orinas y deposiciones), actividad física, movilidad, nutrición y roce de la piel. 

Riesgo de presentar Lesiones por presión (LPP)

Riesgo bajo: La persona mayor es capaz expresar dolor o molestia en una parte de su cuerpo. Camina frecuentemente.  

Riesgo moderado: La persona mayor tiene una menor capacidad para percibir dolor o molestia, su piel en ocasiones o a menudo se encuentra húmeda. Pasa el mayor tiempo del día sentado en una silla, efectúa algunos cambios de posición. 

Riesgo alto: La persona mayor presenta una limitada la capacidad de reaccionar a estímulos dolorosos, puede haber compromiso de su estado de conciencia (en situaciones de salud como Demencias en etapas más avanzadas, secuelas de Accidentes Cerebrovasculares, por ejemplo). Su piel constantemente está expuesta a la humedad (sudoración, orina y deposiciones), se encuentra constantemente en la cama y no es capaz de moverse sin ayuda. Su ingesta y alimentación es muy pobre, bebe poco líquido y no toma suplementos. Requiere de asistencia máxima para ser movilizado. Ee desliza en la cama o silla, lo que requiere de frecuentes reposicionamientos generando mayor roce.  

 

¿Cómo se produce una Lesión por Presión (LPP)?

Cuando una persona se encuentra en posición sentada o acostada su cuerpo (prominencias óseas) en contacto con una superficie externa (cama o silla de ruedas) se ejerce el “aplastamiento de la piel” provocando la muerte celular y, por ende, una lesión con piel intacta (sólo enrojecimiento de la piel que no cede tras 30 minutos de descompresión) o pérdida de la continuidad de la piel.    

Según las características de la persona mayor, si la persona presenta riesgo moderado o alto idealmente elegir un colchón con FLUJO DE AIRE ALTERNANTE CON MOTOR o de FLOTACIÓN SECA, en caso de no contar con estos, optar por un colchón viscoelástico. Tenga en consideración, que estas alternativas se colocan sobre el colchón tradicional.

 

En caso de que la persona mayor se levante a una silla, sillón o silla de ruedas, está la opción de un cojín con flujo de aire alternante o viscoelástico. 

Recomendación de las superficies para disminuir la presión (colchón o cojín): 

  • Su uso es para complementar las medidas de prevención de lesiones por presión (movilización, cambios de posición y uso de protectores de la piel, entre otras).  

  • Reevaluar el uso de la SEMP (colchón o cojín), para ello es importante revisar cambios de coloración de la piel principalmente en las prominencias óseas. 

 

Si la persona mayor qué cuida tiene 65 años puede acceder a estos dispositivos, a través del GES “Ayudas técnicas para personas mayores de 65 años y más”.

 

 

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